El dolor y la inflamación, procesos tan a menudo asociados, son causa frecuente de consulta. Algunas veces se trata de casos agudos, que se deben a la afectación de la musculatura, nervios y tendones anexos a la columna vertebral; por ejemplo, las cervicalgias, dorsalgias o lumbalgias.

Otras veces, en cambio, son dolores y/o inflamación crónicos y diagnosticados, que no asustan al enfermo para que convive a ellos, como son los derivados de las diversas patologías de tipo reumático. En todos estos procesos es posible contar con la ayuda de la fitoterapia: Son tratamientos naturales más tolerables y pueden ayudar a ahorrar la toma de AINES u otros analgésicos de síntesis. En este sentido, se cuenta con las plantas medicinales analgésicas, antiinflamatorias y antirreumáticas.

El dolor de espalda es uno de los síntomas más frecuentes de dolor que sufren personas de todas las edades. Sin embargo, tal vez por ser tan común, la mayor parte de las personas que lo padece lo considera casi normal, como un problema menor y sólo se deciden a consultar al médico cuando el dolor es muy agudo o produce discapacidad.
Hay plantas medicinales con acción analgésica y antiinflamatoria que pueden constituir un excelente tratamiento.

Existen diferentes dolores de espalda: cervicalgias, dorsalgias ilumbàlgies. El tratamiento fitoterápico de las cervicalgias, dorsalgias y lumbalgias incluye principalmente plantas analgésicas y antiinflamatorias.

En los casos agudos se aconseja la asociación de una planta la acción principal es la antiinflamatoria con una planta la acción principal es la analgésica, lo que permitirá aliviar más rápidamente el dolor mientras se resuelve la inflamación.

En los casos en que el dolor no es demasiado fuerte, que ha aparecido por defectos posturales reiterados (por ejemplo, cosiendo o trabajando con un ordenador) o en aquellos casos de dolor más o menos crónico previamente diagnosticado el origen de los que se sabe que es inflamatorio, se podrá utilizar una sola planta antiinflamatoria por un período más largo (como máximo, alrededor de 6 semanas). Asimismo, se utilizarán de manera complementaria aquellas plantas sedantes que tienen efecto espasmolítico y/o miorelaxant por su utilidad para resolver las contracturas musculares.
 

  • Finalmente, también será muy útil un tratamiento tópico complementario que contengan plantas revulsivas o rubefacientes , ya que contribuyen activamente al alivio del dolor.

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